El ejército va en el tono, lento lunar, ondulando depresiones y puntas, sosteniendo el elástico de lo humano con broches esporádicos, aferrados con inconstancia a una línea de fuga invisible. Las huestes van revelando un paisaje liado con jirones desunidos, abismando una bandada de pájaros en caída oscura, dentro de un vaso.
A su desembarco terrible, se estrella la noche contra el whisky dilatado en los cristales. Estallan los colores siniestros despojados del negro errante, y la negritud se hunde en un ocre como pis de gato célibe, se disuelve. Se calientan las visiones de los ciegos en el amiláceo fermento y la lluvia, el llanto alado de la muerte, destila caoba de antigua clepsidra, y mañas nocturnas de animales.
La postrer herida del crepúsculo afirma el canto taciturno, afirma el desvelo, que le concede el arraigo del desposeído a la noche, la paternidad de un no padre. Y la noche se aloja en el vaso con la lluvia. Un alma de alcohol horada los pulmones que no respiran, el orbe complejo se esparce como harina sobre un mármol. Para amasarlo, y deshuesarlo, y dolerlo en la noche absorbida. La opacidad es caterva que se vierte marchante sobre el cuarto, embebida en maíz y centeno y labranza. El orbe tortuoso desgarra con su lanza las membranas apócrifas de lo antaño creído, se clava, tan profundo, tan encarnizado, tan fiero y raído como la nada.
La harina se mezcla, se debate en el mármol, y salpica azulejos en su danza conchabada con manos siempre precoces. Toma forma la fécula sobre el mármol, de monstruo ciclópeo, de palabra callada. Se cosen las bocas que gritan a la noche su aura. El whisky envejece en olorosos toneles blancos hasta la reconversión que obramos paladeando su ambrosía. La lluvia es una vieja fría que rehúsa el traspaso, legionaria.
El ejército va en el tono, en la lúgubre armonía que estructura la resistencia harto cansada. La harina se transfigura siempre sobre la sombra del mármol, a la vera de su implacable vigilia. El roble cajonea invariablemente el destilado amarillo, en las catacumbas de un tiempo fragmentado. Quiero decir que el vértigo del fin asiste a lo creado, que cada ejército enfilado enhebra un nacimiento. Las cubas trepidan con el diluvio enharinado, y, aunque la reconversión obre al término de la alameda, nadan en el fermento vital el hastío y el espanto. Y de cuanto hay para sobrellevarlos, hasta que mutamos como líquido esperanto del universo, hay iguales espejos apostados, hechos siempre de mármol, cubiertos de harina y de rayos bermejos.
(matías)
domingo, 29 de noviembre de 2009
jueves, 19 de noviembre de 2009
Los días
Viene de la rabia la tristeza
es luz, se apaga
son dos golpes de agua
sobre el rostro oscuro
Cuánto de lo que hay estalla
en nubes de rabia
en charcos de tristeza
sino todo lo que estalla
Se levantan los rostros
mojados
hacia la bóveda del cielo
Hay dos puños ascendiendo
al final de la tristeza
hay la rabia del comienzo
El día empieza,
empieza,
y es tan nublado.
(matías)
es luz, se apaga
son dos golpes de agua
sobre el rostro oscuro
Cuánto de lo que hay estalla
en nubes de rabia
en charcos de tristeza
sino todo lo que estalla
Se levantan los rostros
mojados
hacia la bóveda del cielo
Hay dos puños ascendiendo
al final de la tristeza
hay la rabia del comienzo
El día empieza,
empieza,
y es tan nublado.
(matías)
miércoles, 11 de noviembre de 2009
Incertidumbre
Espero a que venga
quién viene, Qué viene
no lo sabe mi esperanza
que es pobre esperanza
de anémica espera
estoy esperando el alba
el crepúsculo la madrugada
y nada de todo eso junto
yo puedo esperar cosas que llegan
aserrines, virutas, desde la falta
astillas del vacío
fibras de galaxia
el crepitar sordo de un fuego
yo puedo esperar lo que espero
y también puedo
no estar esperando nada
(Matías)
quién viene, Qué viene
no lo sabe mi esperanza
que es pobre esperanza
de anémica espera
estoy esperando el alba
el crepúsculo la madrugada
y nada de todo eso junto
yo puedo esperar cosas que llegan
aserrines, virutas, desde la falta
astillas del vacío
fibras de galaxia
el crepitar sordo de un fuego
yo puedo esperar lo que espero
y también puedo
no estar esperando nada
(Matías)
domingo, 1 de noviembre de 2009
Circularidades
Te guardan te aguardan conmigo
los rostros que no pueden ser espejo
las ruinas desfloradas de tu corazón tardío
que juntos caminamos caminaremos
y aun los espacios de bujías agonizantes
nos guardan
atesoran la silueta de nuestros esternones
hinchándose en la tiniebla de la pasarela
muy despacio las sombras
trepan flores de estío anudadas con celeste
lazos primeros en bienvenir el alba
cuantas son las heces del fruto pasado
que se baten en esta desolada bahía con soles
no más, ya no quiero, señorita
el álamo perdido, los gorriones de la infancia
todos se levantan vencidos en un párpado
y nos guardan nos aguardan con sigilo
las manos estrechadas en esta decadencia
tan rancia y fermentada
que, considera la arboleda al final de la guarda
o las rodillas sumergidas en el vientre exiguo
¡Son dos tiempos que se tocan las extremidades!
nacemos y morimos en el mismísimo cuadro
la lluvia, el álamo, los gorriones que vienen
no más, ya no quiero recordarlos hacia delante
nadie va a salvarnos de nuestra úlcera morosa
excepto los tibios gusanos
que hacen vida del otoño
excepto tu corazón triste desflorado y el mío
(matías)
los rostros que no pueden ser espejo
las ruinas desfloradas de tu corazón tardío
que juntos caminamos caminaremos
y aun los espacios de bujías agonizantes
nos guardan
atesoran la silueta de nuestros esternones
hinchándose en la tiniebla de la pasarela
muy despacio las sombras
trepan flores de estío anudadas con celeste
lazos primeros en bienvenir el alba
cuantas son las heces del fruto pasado
que se baten en esta desolada bahía con soles
no más, ya no quiero, señorita
el álamo perdido, los gorriones de la infancia
todos se levantan vencidos en un párpado
y nos guardan nos aguardan con sigilo
las manos estrechadas en esta decadencia
tan rancia y fermentada
que, considera la arboleda al final de la guarda
o las rodillas sumergidas en el vientre exiguo
¡Son dos tiempos que se tocan las extremidades!
nacemos y morimos en el mismísimo cuadro
la lluvia, el álamo, los gorriones que vienen
no más, ya no quiero recordarlos hacia delante
nadie va a salvarnos de nuestra úlcera morosa
excepto los tibios gusanos
que hacen vida del otoño
excepto tu corazón triste desflorado y el mío
(matías)
lunes, 26 de octubre de 2009
Sin mí
Allá me encontré muerto de mí
apuñalado por mi sombra de mí
en un charco de sangre trabada
con la piel absorbida a los huesos
todavía las entrañas palpitando
y mi rostro inmóvil eternizado
en súplica bajo el puñal Fulgurante
de mi asesino
Allí fui muerto o muerto fui
muerto por mí, de mí, sin mí
hube de morirme
reseco como la tierra de enero
mi ramaje se vació de escombros
de sutiles esqueletos con alambre
y entelequias azules perdidizas
me morí de mí, morí, me, mí, de
estaba muerto ya cuando llegaron
no respiraba no punzaba el latido
me movieron me abrieron
dilataron mis pupilas en enjambre
y dejaron discurrir mi esencia
por un tubo metálico que daba a una zanja
yo mientras tanto los miraba
muerto de mí
ausente de mí
mi testigo sin mí
desde todas partes
(matías)
apuñalado por mi sombra de mí
en un charco de sangre trabada
con la piel absorbida a los huesos
todavía las entrañas palpitando
y mi rostro inmóvil eternizado
en súplica bajo el puñal Fulgurante
de mi asesino
Allí fui muerto o muerto fui
muerto por mí, de mí, sin mí
hube de morirme
reseco como la tierra de enero
mi ramaje se vació de escombros
de sutiles esqueletos con alambre
y entelequias azules perdidizas
me morí de mí, morí, me, mí, de
estaba muerto ya cuando llegaron
no respiraba no punzaba el latido
me movieron me abrieron
dilataron mis pupilas en enjambre
y dejaron discurrir mi esencia
por un tubo metálico que daba a una zanja
yo mientras tanto los miraba
muerto de mí
ausente de mí
mi testigo sin mí
desde todas partes
(matías)
martes, 20 de octubre de 2009
Frágil
Hoy me siento, en el declive lánguido de este día
particularmente frágil
no de una fragilidad de mundo
nada que resuelva un especialista o una píldora
hoy estoy frágil de universo, de galaxias
de agujeros negros, de inmensidades
frágil de especie, de intemperie, de abismos
así vulnerado por todo lo que no entiendo
por todo lo que me interroga o descorazona
lo que se me presenta como inexorable
lo que me excede y trasvasa como lanza
hirviente, como un tiempo de agua
como el agua sin tiempo de un río caudaloso
devorando mi cuerpo como una sombra
esta tarde veo todo desde una cima
y el todo es tan pequeño
como la punta empinada desde donde veo
además pienso en todos los que me han dejado
tiemblan en mi sangre a esta altura
los que se han ido en el viento a ninguna parte
y siento de pronto un miedo irrefrenable
un espantoso miedo a que vos también me dejes
subiendo por mis piernas, ganando mis partes
no dejarme de mundo, otra vez
dejarme de universo, desampararme
quitarme no un techo sino el cielo gigante
dejarme ni siquiera en mí, ni siquiera en el espanto
(matías)
particularmente frágil
no de una fragilidad de mundo
nada que resuelva un especialista o una píldora
hoy estoy frágil de universo, de galaxias
de agujeros negros, de inmensidades
frágil de especie, de intemperie, de abismos
así vulnerado por todo lo que no entiendo
por todo lo que me interroga o descorazona
lo que se me presenta como inexorable
lo que me excede y trasvasa como lanza
hirviente, como un tiempo de agua
como el agua sin tiempo de un río caudaloso
devorando mi cuerpo como una sombra
esta tarde veo todo desde una cima
y el todo es tan pequeño
como la punta empinada desde donde veo
además pienso en todos los que me han dejado
tiemblan en mi sangre a esta altura
los que se han ido en el viento a ninguna parte
y siento de pronto un miedo irrefrenable
un espantoso miedo a que vos también me dejes
subiendo por mis piernas, ganando mis partes
no dejarme de mundo, otra vez
dejarme de universo, desampararme
quitarme no un techo sino el cielo gigante
dejarme ni siquiera en mí, ni siquiera en el espanto
(matías)
jueves, 15 de octubre de 2009
La pregunta
Quité una vértebra del andamiaje
por donde se clava el sol al horizonte
digo la tregua del ocaso a la sangre
esta inmensa víspera del ahogo
para saber en definitiva
si estas ganas urgentes
son de morirme o de no morirme
andamiaje perfecto del alba y la noche
te formulé la pregunta embarazada
la domesticada inevitable de los lunes
para saberme en la nube lo incierto
ni siquiera para abarcar el cielo vasto
apenas la hice por un techo de infamia
por un nombre a esta ruina
como rasguño en la roca inconmovible
dejé mi pregunta
a la vera de un río con olor a bóveda
que nace ya muerto a la vida
(matías)
por donde se clava el sol al horizonte
digo la tregua del ocaso a la sangre
esta inmensa víspera del ahogo
para saber en definitiva
si estas ganas urgentes
son de morirme o de no morirme
andamiaje perfecto del alba y la noche
te formulé la pregunta embarazada
la domesticada inevitable de los lunes
para saberme en la nube lo incierto
ni siquiera para abarcar el cielo vasto
apenas la hice por un techo de infamia
por un nombre a esta ruina
como rasguño en la roca inconmovible
dejé mi pregunta
a la vera de un río con olor a bóveda
que nace ya muerto a la vida
(matías)
martes, 13 de octubre de 2009
La soledad
Justo cuando se puede no estar solo
uno elige estar solo
estar reivindicando el derecho a la soledad
su condición
como un mártir inútil
Sabiendo la imagen de los otros juntos
y haciéndose uno más grande
a la sombra abandonada de esa imagen
Porque estar solo cuando los demás están solos
no deviene en virtud alguna ni en mérito
pues las soledades se tejen mutuas
y se forja en la ausencia una red de cercanías
Estar verdaderamente solo es elegir estar solo
es abstraer el cuerpo y el alma de la multitud
que convoca
La verdadera soledad es una soledad abnegada
que sabe siempre que puede dejar de ser
y aun así escoge la oscuridad de un cuarto
la distancia de un sofá apartado de la fiesta
el entendimiento distraído o la despedida anticipada
La soledad genuina no es azarosa
no es un don o un escarmiento de la providencia
es mucho más profunda
tanto como incierta el alma que
ante las luces del espectáculo
o ante el solemne vaivén de la vida
escoge morir sola prefiere vivir extraviada
La soledad genuina es un acto de rebeldía
en el fondo nadie quiere estar solo
pero a veces la compañía exige un precio caro
algo así como salirse de uno mismo
como reír sin ganas o hablar sin boca
y saber que el silencio desgarra
que no es posible ni deseable
y las miradas no se entienden
y los cuerpos se engañan
entonces uno acaba por sentirse más solo
entre tanta compañía aislada
entre tantos ismos errantes y vagabundos
que en el bosque más recóndito de la Europa nórdica
o en el frío más crudo de cualquier invierno
y de noche
La verdadera soledad se elige
como un acto urgente de búsqueda
porque nadie nunca quiere estar solo
y porque en el fondo intuimos que lo que el mundo
llama compañía
no es más que una triste sombra
de largas soledades que nunca se cruzan
que nunca se tocan se besan ni acarician
soledades largas que se deshabitan paralelas
como rieles fríos de acero, como vías del alma
nunca nunca
(matías)
uno elige estar solo
estar reivindicando el derecho a la soledad
su condición
como un mártir inútil
Sabiendo la imagen de los otros juntos
y haciéndose uno más grande
a la sombra abandonada de esa imagen
Porque estar solo cuando los demás están solos
no deviene en virtud alguna ni en mérito
pues las soledades se tejen mutuas
y se forja en la ausencia una red de cercanías
Estar verdaderamente solo es elegir estar solo
es abstraer el cuerpo y el alma de la multitud
que convoca
La verdadera soledad es una soledad abnegada
que sabe siempre que puede dejar de ser
y aun así escoge la oscuridad de un cuarto
la distancia de un sofá apartado de la fiesta
el entendimiento distraído o la despedida anticipada
La soledad genuina no es azarosa
no es un don o un escarmiento de la providencia
es mucho más profunda
tanto como incierta el alma que
ante las luces del espectáculo
o ante el solemne vaivén de la vida
escoge morir sola prefiere vivir extraviada
La soledad genuina es un acto de rebeldía
en el fondo nadie quiere estar solo
pero a veces la compañía exige un precio caro
algo así como salirse de uno mismo
como reír sin ganas o hablar sin boca
y saber que el silencio desgarra
que no es posible ni deseable
y las miradas no se entienden
y los cuerpos se engañan
entonces uno acaba por sentirse más solo
entre tanta compañía aislada
entre tantos ismos errantes y vagabundos
que en el bosque más recóndito de la Europa nórdica
o en el frío más crudo de cualquier invierno
y de noche
La verdadera soledad se elige
como un acto urgente de búsqueda
porque nadie nunca quiere estar solo
y porque en el fondo intuimos que lo que el mundo
llama compañía
no es más que una triste sombra
de largas soledades que nunca se cruzan
que nunca se tocan se besan ni acarician
soledades largas que se deshabitan paralelas
como rieles fríos de acero, como vías del alma
nunca nunca
(matías)
domingo, 4 de octubre de 2009
Donde está la vida
Y quién soy todo eso
y qué es todo yo
acaso me digo
en un árbol una mesa
un silencio
se desnuda la imagen
la vida se recoge
caracol herido
carozo oxidado de viento
hasta los umbrales de sí
y así me pertenece
aunque no
así sucede
tan dentro
tan fuera de mí
que acaso me digo
en una mesa un árbol
un silencio
(matías)
y qué es todo yo
acaso me digo
en un árbol una mesa
un silencio
se desnuda la imagen
la vida se recoge
caracol herido
carozo oxidado de viento
hasta los umbrales de sí
y así me pertenece
aunque no
así sucede
tan dentro
tan fuera de mí
que acaso me digo
en una mesa un árbol
un silencio
(matías)
viernes, 25 de septiembre de 2009
Huecos
Ahí están mis huesos huecos
mis pulmones huecos
mis tristes cuencas ahuecadas
y la oquedad de mi cabeza
están mis huecos rotos
en la concavidad de tu palma
desfallecidos desangrados
con la entidad de una nostalgia
que nadie salva en la noche
¿Por qué te empeñás en vaciarme?
O si no te empeñás
¿Por qué tu falta de empeño?
Ahora tengo los huecos en mis manos
como planetas o como lluvias
que se extinguen
en el hambre del universo
y me sigo preguntando qué pasa
conmigo
por qué me cuesto tanto
por qué estoy acá
diciéndole a nadie
que estoy lleno de huecos
qué soy en este poema
qué cosa soy que canta
y se angustia
vaya uno a saber
por qué no se sabe
y por qué algunos curiosean
y se entristecen con nada
en fin
decía al principio
que estoy lleno de huecos
y que nadie me salva
(matías)
mis pulmones huecos
mis tristes cuencas ahuecadas
y la oquedad de mi cabeza
están mis huecos rotos
en la concavidad de tu palma
desfallecidos desangrados
con la entidad de una nostalgia
que nadie salva en la noche
¿Por qué te empeñás en vaciarme?
O si no te empeñás
¿Por qué tu falta de empeño?
Ahora tengo los huecos en mis manos
como planetas o como lluvias
que se extinguen
en el hambre del universo
y me sigo preguntando qué pasa
conmigo
por qué me cuesto tanto
por qué estoy acá
diciéndole a nadie
que estoy lleno de huecos
qué soy en este poema
qué cosa soy que canta
y se angustia
vaya uno a saber
por qué no se sabe
y por qué algunos curiosean
y se entristecen con nada
en fin
decía al principio
que estoy lleno de huecos
y que nadie me salva
(matías)
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Interrupción y vuelta
Qué manera de estar en el insomnio es el mundo
con sus reflejos pálidos
con sus rostros de cielo
desde aquí abajo apenas un pájaro
sin destino que se abisma al relámpago
qué manera más rara de pasar por el desvelo es el mundo
Con sus fantasmas y tragedias
Con sus furias y desganos
podrían también haber no sido
despedidas y jamases, finales sin reencuentro
qué azarosa experiencia es el mundo, e incontable
nadie que venga sabe del mundo
como nosotros tampoco supimos
quizás solo algunos nos despabilemos en mundos
y otros letargos se interrumpan en huecos o silencios
o grandes baldíos nevados, quien sabe
qué lenta vigilia se deshace en la tiniebla
tantos párpados repitiendo el gesto al unísono
confunden a veces con el milagro
o lo confunden todo
pero el sueño avanza hacía una lenta caída
el sueño avanza, eso es cierto, nos gana la noche
y el otoño se cierne sobre el cántaro
los ojitos se cierran dulces amargos
nos queda la espina de haber sido otro algo
la cenicienta nostalgia de un fuego sumergido.
si acaso nos hubieran dicho los de antes
que esto incontable no tenía remedio
tal vez hubiéramos renunciado al sueño
antes de empezar a soñarnos
o hubiéramos antepuesto al mundo los baldíos nevados
los huecos, los silencios, para despertarnos entonces.
como sea,
qué triste sensación de estar atento es la vida
qué profundo nos irá a doler el saludo la espalda
al momento de apagarnos
porque a pesar de todo lo calamitoso lo indeseado
y a veces a pesar de nosotros mismos
con este desvelo de mundo siempre un poquito
al final nos encariñamos.
(matías)
con sus reflejos pálidos
con sus rostros de cielo
desde aquí abajo apenas un pájaro
sin destino que se abisma al relámpago
qué manera más rara de pasar por el desvelo es el mundo
Con sus fantasmas y tragedias
Con sus furias y desganos
podrían también haber no sido
despedidas y jamases, finales sin reencuentro
qué azarosa experiencia es el mundo, e incontable
nadie que venga sabe del mundo
como nosotros tampoco supimos
quizás solo algunos nos despabilemos en mundos
y otros letargos se interrumpan en huecos o silencios
o grandes baldíos nevados, quien sabe
qué lenta vigilia se deshace en la tiniebla
tantos párpados repitiendo el gesto al unísono
confunden a veces con el milagro
o lo confunden todo
pero el sueño avanza hacía una lenta caída
el sueño avanza, eso es cierto, nos gana la noche
y el otoño se cierne sobre el cántaro
los ojitos se cierran dulces amargos
nos queda la espina de haber sido otro algo
la cenicienta nostalgia de un fuego sumergido.
si acaso nos hubieran dicho los de antes
que esto incontable no tenía remedio
tal vez hubiéramos renunciado al sueño
antes de empezar a soñarnos
o hubiéramos antepuesto al mundo los baldíos nevados
los huecos, los silencios, para despertarnos entonces.
como sea,
qué triste sensación de estar atento es la vida
qué profundo nos irá a doler el saludo la espalda
al momento de apagarnos
porque a pesar de todo lo calamitoso lo indeseado
y a veces a pesar de nosotros mismos
con este desvelo de mundo siempre un poquito
al final nos encariñamos.
(matías)
viernes, 18 de septiembre de 2009
Lo irá
Lo irá, en un devenir plomizo, acomodando
el tiempo,
y junto al ungüento de los días aciago irá
su lamento.
Verá de la noche el abismo, de los largos días
el tormento,
se verá despierto en un lenguaje desalmado, sin brillo
ni acentos.
Deformará-lo, la pena agonizante y la lluvia
el devenir,
en que los ires se bifurcan deshabitados, lo que llamamos
la vida.
Será espanto y congoja, el ceñimiento a sí mismo
la pesadumbre,
aquel fanal de trabajosa herrumbre, irá sombreando
la lumbre.
De niño a hombre, de hombre a solo, de solo
a muerto,
nada más tiene por cierto el hombre que lo muerto
y lo solo.
Ensayarán las legiones oscuras infinitas consumaciones durante
el ser,
aún siendo este atardecer de febrero, y estando, en sí, lejos
la muerte.
Allí acudirán como agua a la simiente el llanto y el desamparo
el vacío,
la terrible sensación de un frío, que no congela ni aclara
el camino.
Y el amor acudirá, en los pozos más hondos que haya caído
con su mano,
tembloroso guano para fertilizar valles sombríos y destinos
profanados.
Pero irá todo en un devenir plomizo acomodando,
el amor,
Trenzado como cuero con espanto, y el calor diáfano
al llanto.
Las hebras olorosas parirán, a veces, dulces pájaros
con cantos,
que no serán nunca intensos tanto como la frugal blasfemia
del murciélago.
Así la sombra abrirá una vía cavernosa de no difícil pasaje,
el abatimiento,
y el humo de otros muertos, convidarán con un viaje
hacía adentro.
Cederá el hombre agotado, rendido ante las filas del tiempo,
la noche,
rodará boca abajo en los coches del entierro, y permanecerá, inmóvil,
la luna.
el tiempo,
y junto al ungüento de los días aciago irá
su lamento.
Verá de la noche el abismo, de los largos días
el tormento,
se verá despierto en un lenguaje desalmado, sin brillo
ni acentos.
Deformará-lo, la pena agonizante y la lluvia
el devenir,
en que los ires se bifurcan deshabitados, lo que llamamos
la vida.
Será espanto y congoja, el ceñimiento a sí mismo
la pesadumbre,
aquel fanal de trabajosa herrumbre, irá sombreando
la lumbre.
De niño a hombre, de hombre a solo, de solo
a muerto,
nada más tiene por cierto el hombre que lo muerto
y lo solo.
Ensayarán las legiones oscuras infinitas consumaciones durante
el ser,
aún siendo este atardecer de febrero, y estando, en sí, lejos
la muerte.
Allí acudirán como agua a la simiente el llanto y el desamparo
el vacío,
la terrible sensación de un frío, que no congela ni aclara
el camino.
Y el amor acudirá, en los pozos más hondos que haya caído
con su mano,
tembloroso guano para fertilizar valles sombríos y destinos
profanados.
Pero irá todo en un devenir plomizo acomodando,
el amor,
Trenzado como cuero con espanto, y el calor diáfano
al llanto.
Las hebras olorosas parirán, a veces, dulces pájaros
con cantos,
que no serán nunca intensos tanto como la frugal blasfemia
del murciélago.
Así la sombra abrirá una vía cavernosa de no difícil pasaje,
el abatimiento,
y el humo de otros muertos, convidarán con un viaje
hacía adentro.
Cederá el hombre agotado, rendido ante las filas del tiempo,
la noche,
rodará boca abajo en los coches del entierro, y permanecerá, inmóvil,
la luna.
viernes, 11 de septiembre de 2009
Justicia poética
Hasta cuando voy a ser tu testigo
tu juez tu apoderado
vagar por los tribunales largos
de tu corazón cansado
revolver tus expedientes
tus recusaciones tus descargos
hasta cuando voy a ser inocente de vos
cuando vendrán a culparme esos brujos
cuando será el día en que vos y yo
acusados condenados absueltos
estemos por fin en la misma causa
(matías)
tu juez tu apoderado
vagar por los tribunales largos
de tu corazón cansado
revolver tus expedientes
tus recusaciones tus descargos
hasta cuando voy a ser inocente de vos
cuando vendrán a culparme esos brujos
cuando será el día en que vos y yo
acusados condenados absueltos
estemos por fin en la misma causa
(matías)
sábado, 5 de septiembre de 2009
Cómo nos construimos
Y cuando vengan por mí
ya diré que no me pertenezco
que me he ausentado
hacía vos
que sos mi abismo
que te busquen para dar conmigo
las legiones huérfanas de mi paradero
los fantasmas que dejo al marcharme
que te busquen
es inexorable que vayan a buscarte
y que te encuentren
van a pedirte la mano, dala
echemos lluvia sobre el miedo
te querrán desnuda y frágil
Irás por mis ruinas humeantes
entre la sordidez de mis urnas
te llevarán donde veas
todos mis naufragios mis dobleces
todo lo triste que guarde
mis tristes vergüenzas
mis soledades acerbas
mis delirios oscuros
la serie de hombros recogidos
y cabezas gachas y párpados ceñidos
la pobresanta serie de mi historia
En la pasarela de mi olvido
vas a pararte
allí unos brazos van a desesperarse hacía vos
y unos rostros vacíos van a gritar un nombre
no los oigas, seguí adelante
ellos me quieren con ellos
no los oigas, quereme
mis niñas angustias tendidas
van a simular un llanto
no les creas, están secas de árbol
de otoño, no te detengas a mirarme
Vas a pasar por mí
por cada parte de mí donde ellos te lleven
vas a atravesarme por donde
me digo sin querer decirme
y si no te quitan la vida mis fantasmas
cuando asoman las flores y los cisnes
y si la tiniebla levanta y el sol se filtra
y vos desmoronada
lográs sin embargo sobrevivirme
acá adentro tuyo
te voy a estar esperando
(matías)
ya diré que no me pertenezco
que me he ausentado
hacía vos
que sos mi abismo
que te busquen para dar conmigo
las legiones huérfanas de mi paradero
los fantasmas que dejo al marcharme
que te busquen
es inexorable que vayan a buscarte
y que te encuentren
van a pedirte la mano, dala
echemos lluvia sobre el miedo
te querrán desnuda y frágil
Irás por mis ruinas humeantes
entre la sordidez de mis urnas
te llevarán donde veas
todos mis naufragios mis dobleces
todo lo triste que guarde
mis tristes vergüenzas
mis soledades acerbas
mis delirios oscuros
la serie de hombros recogidos
y cabezas gachas y párpados ceñidos
la pobresanta serie de mi historia
En la pasarela de mi olvido
vas a pararte
allí unos brazos van a desesperarse hacía vos
y unos rostros vacíos van a gritar un nombre
no los oigas, seguí adelante
ellos me quieren con ellos
no los oigas, quereme
mis niñas angustias tendidas
van a simular un llanto
no les creas, están secas de árbol
de otoño, no te detengas a mirarme
Vas a pasar por mí
por cada parte de mí donde ellos te lleven
vas a atravesarme por donde
me digo sin querer decirme
y si no te quitan la vida mis fantasmas
cuando asoman las flores y los cisnes
y si la tiniebla levanta y el sol se filtra
y vos desmoronada
lográs sin embargo sobrevivirme
acá adentro tuyo
te voy a estar esperando
(matías)
lunes, 31 de agosto de 2009
insuficiente
Todo lo que no seas es insuficiente
vago doloroso solitario
estoy tan perdido
que temo dar con aquel recinto
de rostros callados
y hasta en mis ojos
y hasta en mis manos
ya es insuficiente que seas
(matías)
vago doloroso solitario
estoy tan perdido
que temo dar con aquel recinto
de rostros callados
y hasta en mis ojos
y hasta en mis manos
ya es insuficiente que seas
(matías)
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